El sector de los bienes de consumo se encuentra en una encrucijada. La normativa sobre Responsabilidad Ampliada del Productor es cada vez más estricta, los consumidores exigen pruebas de sostenibilidad y los minoristas necesitan datos concretos para gestionar los costes de cumplimiento. Durante demasiado tiempo, el sector ha carecido de una conexión clara entre lo que va a los contenedores de reciclaje y lo que realmente se recicla.
Eso está cambiando.
Nuestra reciente colaboración con Interket UK demuestra cómo las etiquetas UV invisibles están proporcionando a las marcas de productos de gran consumo algo que nunca antes habían tenido: un vínculo directo y verificable entre los envases, el rendimiento del reciclaje y los resultados financieros.
Como se detalla en Circular en línea, Esta tecnología funciona incrustando matrices de datos invisibles a los ojos en las etiquetas de los productos que pueden detectarse en las instalaciones de recuperación de materiales. Cada artículo se puede rastrear, lo que ofrece a los minoristas pruebas concretas de lo que se recoge y procesa. Por primera vez, las marcas pueden demostrar sus resultados de reciclado con datos, no con estimaciones.
Las primeras implantaciones con grandes minoristas como Ocado y M&S en productos lácteos de gran volumen han validado el enfoque. Pero el potencial va mucho más allá de las botellas de leche y abarca toda la gama de productos embotellados, en tarro y en cartón de los productos de gran consumo.
Lo que lo hace especialmente oportuno es la EPR. A medida que la normativa evolucione y exija informes basados en pruebas, las marcas equipadas con etiquetas legibles por UV estarán en condiciones de reducir potencialmente sus tasas de RPE, al tiempo que fomentan la confianza del consumidor a través de la transparencia. La inversión inicial en el cambio de etiquetas podría verse compensada en última instancia por el ahorro normativo a largo plazo.
Para llegar hasta aquí ha sido necesario resolver problemas relacionados con la densidad de la tinta, la compatibilidad del sustrato y la fiabilidad del sensor a escala industrial. Pero el resultado es una solución que ya está operativa, probada en condiciones reales y lista para ampliarse.
Las marcas que actúen ahora no solo estarán mejor preparadas para cumplir la normativa. Estarán en condiciones de convertir los envases en un activo estratégico, creando valor cuantificable a partir de la economía circular en lugar de limitarse a responder a la presión normativa. La tecnología existe. La infraestructura se está desplegando. El cambio puede producirse ahora.
